Macropsychanthus violaceus (Fabaceae)
Area de Conservación Guanacaste, Costa Rica
Inventario de plantas en ACG.
Adrian Guadamuz, Parataxónomo
aguadamuz@acguanacaste.ac.cr
Macropsychanthus violaceus: Planta del grupo de las Liana trepadora leñosa (bejuco) de gran vigor, capaz de alcanzar el dosel forestal. Los tallos jóvenes suelen presentar pubescencia (vellosidades) que pierden al madurar.
(Figura.1). Hábitad de Macropsychanthus violaceus. Se puede observar sobre la vegetación marginal de la Carretera Interamericana Norte, Sector Santa Rosa, Costa Rica. Foto: Adrián Guadamuz, 02 de septiembre, 2024.
Macropsychanthus violaceus: Esta planta es una trepadora de la familia de los frijoles y las legumbres Fabaceae. Destaca por sus racimos de flores violetas y sus frutos en vainas leñosas que contienen semillas grandes y muy duras. Crece de forma vigorosa en bordes de bosque y márgenes de caminos, donde utiliza su capacidad de trepar para cubrir la vegetación circundante. Debido a su resistencia y facilidad para dispersarse, puede colonizar áreas perturbadas rápidamente, convirtiéndose en un elemento dominante en el paisaje de los corredores biológicos.
(Figura.2) Macropsychanthus violaceus. En la imagen se aprecia su crecimiento vigoroso y envolvente, formando densas masas de follaje. Foto, Adrián Guadamuz, 02 Setiembre 2024.
(Figura.3) Macropsychanthus violaceus/i]. Es una planta especialista en crecer en lugares con suelos degradados, pobres en nutrientes o compactados, típicos de los márgenes de carretera. Foto, Adrián Guadamuz, 02 Setiembre 2024.
Macropsychanthus violaceus: Es una planta nativa de las regiones húmedas de América Latina y el Caribe. Pertenece a la familia de las leguminosas, el mismo grupo del frijol, la soya y el garbanzo, especies de gran valor industrial y alimenticio. En el Sector Santa Rosa, es común verla en los bordes de bosque y márgenes de caminos, aprovechando su vigor para dominar estos espacios abiertos.
Es una especialista en crecer en lugares con suelos degradados, pobres o compactados; gracias a su rápido crecimiento y capacidad de fijar nitrógeno, logra colonizar márgenes de carreteras y terrenos erosionados donde otras plantas no prosperan. Al enriquecer el suelo, actúa como una especie pionera que facilita la regeneración del ecosistema.
(Figura.4) Macropsychanthus violaceus. Vista de follaje denso y las inflorescencias en racimos erectos con flores de color violeta intenso. Foto: Adrián Guadamuz, 02 de septiembre, 2024.
Las flores: Son de un color violeta intenso y poseen la forma característica de una mariposa (técnicamente papilionáceas). Se encuentran agrupadas en racimos alargados sobre un eje velloso o pubescente. Estas flores son un recurso vital para el ecosistema, ya que atraen a polinizadores especializados como las abejas de las orquídeas (Euglossini), las cuales visitan la planta en busca de néctar y esencias para su ciclo de vida.
(Figura.5) Macropsychanthus violaceus. Racimos de flores color lila emergiendo entre el denso follaje. Esta disposición permite que las flores resalten para atraer polinizadores. Foto: Adrián Guadamuz, 02 de septiembre, 2024.
Las hojas de Macropsychanthus violaceus son compuestas y trifolioladas, lo que significa que cada una cuenta con tres hojuelas. Se unen al tallo de forma alterna, naciendo de manera escalonada en lugar de frente a frente. Esta estructura consta de tres partes principales: el Pecíolo, que es el eje alargado que sostiene la hoja; los Folíolos, que son las tres láminas independientes; y las Estípulas, pequeñas estructuras en la base que protegen las yemas. Además, sus ramas nuevas están cubiertas por pequeños vellos café claro llamados tricomas, los cuales son suaves, no urticantes y protegen a la planta de la pérdida de humedad. .
(Figura.6) Macropsychanthus violaceus. Detalle de la inflorescencia mostrando flores papilionáceas de color violeta intenso y botones florales en desarrollo sobre un raquis pubescente. Foto: Adrián Guadamuz, 02 de septiembre, 2024.
(Figura.7) Macropsychanthus violaceus. Ramas jóvenes y pecíolos cubiertos por vellosidades suaves. Y conexión alterna de las hojas compuestas al tallo principal. Foto: Adrián Guadamuz, 02 de septiembre, 2024.
El fruto de Macropsychanthus violaceus es una legumbre leñosa y aplanada, de forma oblonga y textura aterciopelada, con una longitud de entre 9 y 20 cm. Sus valvas son gruesas y protegen de 3 a 6 semillas grandes y comprimidas, caracterizadas por un hilo linear que rodea casi la mitad de su contorno. Estas semillas se dispersan tanto por la fauna como por el agua, lo que les permite colonizar nuevos territorios. Conocidas popularmente como "Ojo de Buey", son muy apreciadas en la elaboración de bisutería y artesanías debido a su gran dureza y tonalidades cálidas. En la naturaleza, las semillas son depredadas por larvas de gorgojos de la familia Bruchidae, las cuales perforan la cubierta leñosa para alimentarse del embrión.
(Figura.8) Macropsychanthus violaceus. Vista detallada del haz de la hoja compuesta y trifoliolada, donde se aprecian los tres folíolos y el pecíolo que los sostiene. Foto: Adrián Guadamuz, 02 de septiembre, 2024.
(Figura.9) Macropsychanthus violaceus. Envés de la hoja, resaltando la nervadura prominente y la coloración más clara de la cara inferior. Foto: Adrián Guadamuz, 02 de septiembre, 2024.
A muchas orugas o larvas de mariposas les gusta comer este tipo planta. En el Área de Conservación Guanacaste, se descubrió que las hojas de la planta Macropsychanthus violaceus sirven de alimento para estas larvas.
La oruga (Fig. 10): Anticarsia gemmatalis, es de color verde claro y destaca por tener una línea blanca con bordes amarillos que recorre todo su cuerpo de forma horizontal, lo que le permite camuflarse perfectamente sobre las hojas de las que se alimenta.
El adulto (fig. 11): Anticarsia gemmatalis, mariposa de color gris cenizo con manchas oscuras en los bordes de sus alas y líneas cafés finas que las atraviesan, además de un cuerpo delgado con antenas largas y delicadas.
La familia Saturniidae agrupa a algunas de las polillas grandes y espectaculares del mundo, caracterizadas por sus cuerpos robustos y vellosos. Se distinguen por tener "ocelos" o manchas en forma de ojos en sus alas para ahuyentar depredadores y por carecer de aparato bucal funcional cuando son adultos, ya que viven solo unos días para reproducirse.
El adulto (fig. 13): Automeris zozimanaguana, es de un color verde brillante, cubierta de grupos de "pelitos" verdes que parecen pequeños pinos o pompones ramificados urticantes.