Registros de cámaras trampa en el Área de Conservación Guanacaste permiten observar las diferencias entre dos de los grandes felinos que habitan nuestros bosques.

Al observar estas imágenes captadas mediante cámaras trampa en el Área de Conservación Guanacaste (ACG), hay una diferencia que llama inmediatamente la atención: el puma (Puma concolor) presenta una figura más esbelta, mientras que el jaguar (Panthera onca) luce mucho más robusto y compacto.

¿Significa esto que el puma está desnutrido? No necesariamente.

Para comprender lo que vemos es importante diferenciar tres conceptos: tamaño, complexión y condición corporal. Un puma puede tener naturalmente una complexión más ligera que un jaguar y, al mismo tiempo, su condición corporal particular dependerá de factores como la disponibilidad de alimento, la temporada y su estado de salud.

Dos felinos, dos estrategias

Parte de esa diferencia puede entenderse a partir de las distintas estrategias que utilizan estos felinos para desplazarse y obtener alimento.

Según el experto Juan Carlos Cruz el puma posee una constitución más esbelta y ágil, adaptada al movimiento y la persecución. Su larga cola también cumple una importante función de balance durante sus desplazamientos y cambios de dirección. El jaguar, por su parte, posee una estructura corporal más robusta y poderosa y utiliza principalmente la emboscada para capturar a sus presas, por eso, aunque compartan un mismo ecosistema y ambos sean grandes depredadores, no debemos esperar que tengan la misma complexión física.

Lo que comen también importa

La disponibilidad y el tamaño de las presas constituyen otra pieza de esta historia, de acuerdo con las observaciones del especialista, en Guanacaste los pumas pueden consumir diferentes presas de menor tamaño, entre ellas garrobos, pizotes, otros reptiles y aves; eventualmente también pueden aprovechar presas mayores.

La disponibilidad de estos animales no permanece igual durante todo el año. Las temporadas pueden hacer que determinados recursos sean más o menos abundantes y los felinos deben responder a esos cambios, esto coincide con investigaciones desarrolladas en el ACG. Un estudio publicado en 2016 señala que las fluctuaciones estacionales en la disponibilidad de presas pueden generar cambios temporales en el comportamiento alimentario de los pumas y llevarlos a utilizar recursos alternativos. 

En aquella investigación se documentó, por primera vez, el consumo de una tortuga lora (Lepidochelys olivacea) por un puma en el Parque Nacional Santa Rosa. El individuo observado presentaba una condición corporal deteriorada, con la columna y los huesos de la cadera claramente visibles. Los investigadores plantearon como posibles explicaciones la escasez de presas o alguna enfermedad, sin poder determinar una causa específica. 

Este caso permite hacer una distinción importante: una cosa es la complexión naturalmente esbelta del puma y otra es que un individuo presente una baja condición corporal.

Compartiendo territorio con el jaguar

La relación entre ambos felinos agrega otra dimensión. Los investigadores monitorearon mediante cámaras trampa 70 animales depredados por jaguares, los pumas fueron registrados aprovechando cuatro de esas presas: tres tortugas lora y un cocodrilo americano. 

La investigación encontró además una separación interesante en sus horarios de actividad: los pumas utilizaron estas presas principalmente durante el día, mientras que los jaguares presentaron mayor actividad durante la noche. 

Los autores consideran que todavía existen muchas preguntas por responder sobre esta interacción, entre ellas si los pumas utilizan algunas veces las presas capturadas por jaguares como una estrategia para optimizar la búsqueda de alimento. 

El tamaño también responde al ambiente

Juan Carlos Cruz, señala además otro aspecto interesante: los pumas no presentan el mismo tamaño a lo largo de toda su distribución en América, en regiones donde existen presas de mayor tamaño, los pumas pueden alcanzar dimensiones mayores, mientras que en Centroamérica encuentran comunidades de presas generalmente más pequeñas. Desde una perspectiva evolutiva y ecológica, el tamaño del depredador y las características de las presas disponibles están estrechamente relacionados.

Una imagen puede despertar muchas preguntas

Cuando una cámara trampa registra durante unos segundos el paso de un animal, obtenemos mucho más que una imagen, su tamaño, comportamiento, horario de actividad, condición corporal e incluso las especies con las que comparte un sitio pueden convertirse en información valiosa para comprender la dinámica de nuestros ecosistemas.

El puma y el jaguar comparten los bosques del Área de Conservación Guanacaste, pero cada especie posee características y estrategias distintas para sobrevivir.

 

Fuente de información:

Luis Fonseca - luisfonsecalopez@gmail.com

Juan Carlos Cruz

 

Escrito por: Melissa Espinoza
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