El Área de Conservación Guanacaste es hogar de alrededor del 2% de la biodiversidad de Costa Rica y dentro de este porcentaje alberga algunas especies muy exclusivas. Una de estas especies es la serpiente caracolera norteña cuyo nombre científico es Tropidodipsas sartorii, perteneciente a la familia Dipsadidae que posee alrededor de 63 especies en Costa Rica. Estas especies, a nivel morfológico, resultan muy difícil de distinguir de las especies de la familia Colubridae (Leenders, 2019).

La distribución natural de esta especie se da desde el nivel del mar hasta los 2000msnm, y comprende la vertiente Atlántica desde México hasta el norte de Honduras, mientras que en la vertiente del Pacífico se encuentra en el noroeste de Costa Rica y el área adyacente con Nicaragua (Solórzano, 2004). En su rango natural es relativamente común excepto en Costa Rica donde se cataloga como poco común e inclusive no existe información sobre la reproducción de sus poblaciones (Leenders, 2019).

Precisamente en Costa Rica, el reconocido biólogo Alejandro Solórzano observó, por primera vez en el año 2004, un individuo atropellado en el Sector Santa Rosa del Área de Conservación Guanacaste, el cual fue colectado convirtiéndose en el holotipo MZURCR-17092 del Museo de Zoología de la Universidad de Costa Rica. Solórzano indica que su abundancia en Costa Rica actualmente es desconocida y sus avistamientos son muy raros, de hecho, desde ese primer avistamiento en 2004 solamente se conocen un par de reportes adicionales, en los alrededores de Cuajiniquil, La Cruz y en Quebrada Grande, Liberia (comunicación personal, 04 de noviembre, 2021).

No obstante, el 13 de abril 2020,  mientras se llevaban a cabo acciones en mantenimiento de las rondas cortafuegos, doña Ana Luz Díaz González encontró un individuo adulto (Figura 1) en el Parque Nacional Barra Honda del Área de Conservación Tempisque (comunicación personal, 15 de noviembre, 2021), por lo que, con este registro, podría evidenciarse que su rango de distribución para Costa Rica se ampliaría significativamente, alcanzando territorio de la Península de Nicoya, Guanacaste. 

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Figura 1. Caracolera norteña (Tropidodipsas sartorii) en fase blanco y negro en el Parque Nacional Barra Honda, ACT. Foto: Ana Luz Díaz González, abril 2020.

Esta especie presenta una variedad en su coloración donde sus anillos completos de colores claros que son separados por anillos negros varían desde un color blanco-crema, amarillo brillante, naranja o rojo. Aparentemente individuos con colores naranja y rojo son más comunes en el extremo norte de su rango de distribución natural, mientras que en Costa Rica sólo se conocen individuos en blanco y negro o negro y amarillo pálido (Leenders, 2019).

Por ejemplo, un avistamiento en las faldas del Volcán Atitlán de Guatemala en este mismo año mostró una preciosa coloración amarilla y negra (Figura 2).

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Figura 2. Caracolera norteña (Tropidodipsas sartorii) en fase amarilla y negro en Volcán Atitlán, Guatemala, 2021. Foto: Ugalde, D. 2021.

Por otra parte, recientemente (octubre 2021), una vez más en el Área de Conservación Guanacaste, se logró registrar un nuevo avistamiento de un individuo adulto saludable con coloración blanco y negro, en horas de la noche atravesando un camino, el cual compartimos con el objetivo de mostrar otra hermosa “joya” herpetológica del Bosque Seco Tropical de Guanacaste y del país, con el fin de recordar que estos animales poseen un rol ecológico importante para los ecosistemas, por lo que conocerlas es la mejor manera para aprender a respetarlas y valorarlas, además de apreciar su belleza natural (Figura 3).

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 Figura 3. Caracolera norteña (Tropidodipsas sartorii) en fase blanco y negro en el Área de Conservación Guanacaste, Costa Rica. Foto: Venegas, K. 2021.

Esta especie no es venenosa y se podría confundir con Sibon anthracops, Scolecophis atrocinctus, Dipsas articulata, juvenil Pliocercus euryzonus, juvenil Oxyrhopus petola y, en especial, con Leptodeira nigrofasciata, sin embargo, esta especie presenta un hocico más delgado y alargado, además sus manchas claras no rodean su cuerpo, por lo que, su vientre es blanco.

¡No matemos a las serpientes, valorémoslas y aprendamos sobre ellas!

 

 

Historia Natural

Su reproducción es ovípara, se alimenta de babosas y caracoles. Además, presenta un comportamiento terrestre y de actividad nocturna.

Hábitat

Común en bosques secundarios o reforestados.

Hábitos

Comportamiento predominantemente terrestre y nocturno, común en bosques secundarios o reforestados, además se conoce que se encuentra con relativa frecuencia en carreteras durante la noche.

Distribución

En el Bosque seco del extremo noroeste de Guanacaste (PN Santa Rosa) a 280 m de altitud.

Distribución fuera de Costa Rica

Desde San Luis Potosí y Oaxaca, en México, hasta el pacífico noroeste de Costa Rica.

Distribución de Área de conservación

Área de Conservación Guanacaste

*Área de Conservación Tempisque

Descripción

Serpiente pequeña de unos 80 cm de largo. El cuerpo es delgado a medianamente robusto. La cabeza es mediana y ligeramente diferenciada del cuello. La cola es de mediana a larga. Las escamas dorsales son lisas. El patrón dorsal está compuesto de anillos cortos y blancos, amarillos, anaranjados o rojos, que alternan con anillos largos y negros. El dorso de la cabeza es negro con un anillo nucal blanco, interrumpido en su centro. Escama anal completa y subcaudales divididas.

 

Referencias

Leenders, T. (2019). Reptiles of Costa Rica: a field guide [Reptiles de Costa Rica: una guía de campo]. Comstock Publishing Associates.

Solórzano, A. (2004). Serpientes de Costa Rica: Distribución, taxonomía e historia natural. Primera edición. Editorial INBio.