Ubicado en el noroeste de Costa Rica, el Parque Nacional Santa Rosa creado el 20 de marzo de 1971 y perteneciente al Área de Conservación Guanacaste, declarada por la UNESCO como Sitio Patrimonio Natural Mundial de la Humanidad en 1999, conserva la mayor preservada y más representativa muestra de Bosque Seco Tropical de la región. Este ecosistema está marcado por una característica fundamental: una fuerte estacionalidad. Durante varios meses del año las lluvias son escasas y, posteriormente, el agua regresa con fuerza, transformando nuevamente el paisaje.

En Santa Rosa, el bosque puede pasar de tonos verdes y abundantes a una apariencia dorada, grisácea y aparentemente desprovista de vida. Sin embargo, esta transformación no significa que el bosque muera durante la época seca. Todo lo contrario: es una de las formas en que este ecosistema se adapta a condiciones extremas de disponibilidad de agua.

 

Entre hojas secas y vida nuevaEntre hojas secas y vida nueva

 

La estacionalidad en el bosque seco tropical

Es el cambio periódico que experimenta este ecosistema a lo largo del año, principalmente como respuesta a la alternancia entre la época seca y la época lluviosa. Estos cambios se reflejan en el aspecto del paisaje, el follaje de los árboles, la disponibilidad de agua y el comportamiento de la fauna.

Cuando el bosque se seca

La época seca es uno de los rasgos más característicos del Bosque Seco Tropical de Santa Rosa. Durante aproximadamente seis a siete meses, las precipitaciones disminuyen considerablemente y el agua se convierte en uno de los recursos más limitantes para la vida.

Ante estas condiciones, muchas especies de árboles y arbustos adoptan estrategias para reducir la pérdida de agua. Una de las más visibles es la caída de las hojas. Al desprenderse de parte de su follaje, los árboles disminuyen la superficie por la que pierden agua y pueden enfrentar mejor el largo periodo de sequía.

Por eso, durante la estación seca, se puede observar un bosque aparentemente desnudo, con árboles sin hojas y un sotobosque menos abundante. El paisaje cambia de color y predominan los tonos amarillos, cafés y grises.

Pero detrás de esta apariencia hay un bosque perfectamente adaptado.

La caída de las hojas es una estrategia de supervivencia que permite a muchas plantas reducir el gasto de agua mientras esperan el regreso de las lluvias. Algunas especies, además, aprovechan este periodo para florecer y producir semillas, demostrando que la época seca también es un periodo de intensa actividad biológica.

El bosque que espera la lluvia

En Santa Rosa, la llegada de las primeras lluvias marca un momento de transformación.

Después de varios meses de sequedad, el agua comienza a infiltrarse en el suelo y las plantas responden. Los árboles producen nuevas hojas, el sotobosque comienza a recuperarse y el paisaje cambia rápidamente de los tonos secos a diferentes tonalidades de verde.

Es como si el bosque despertara.

La disponibilidad de agua permite que aumente la productividad de la vegetación y favorece una mayor disponibilidad de alimento y refugio para numerosas especies de fauna. El paisaje se vuelve más denso y fresco, mientras sus quebradas estacionales, lagunas y otros ambientes asociados al agua adquieren nuevamente importancia para la vida silvestre.

Esta capacidad de responder rápidamente a las lluvias es una de las características que hacen tan especial al Bosque Seco Tropical.

Dos paisajes, un mismo bosque

Una de las mejores maneras de comprender el entorno natural de Santa Rosa es visitarla en diferentes momentos del año.

Quien recorre sus senderos durante la época seca puede encontrarse con un bosque abierto, luminoso y de colores ocres. Algunos árboles estarán sin hojas y el suelo puede presentar una apariencia seca y cubierta de hojarasca.

Meses después, ese mismo sitio puede resultar casi irreconocible. La vegetación se ha recuperado, las copas vuelven a cubrir el cielo y predominan los verdes. El bosque parece otro, pero en realidad es el mismo ecosistema respondiendo a las condiciones ambientales.

Esta transformación demuestra que la estacionalidad no es un fenómeno secundario, sino uno de los principales elementos que determinan la dinámica del Bosque Seco Tropical.

La vida entre la escasez y la abundancia

Vivir en un bosque con una estación seca tan prolongada requiere adaptaciones.

Las plantas han desarrollado diferentes estrategias para enfrentar la falta de agua. Algunas pierden sus hojas, otras poseen características que les permiten conservarla y otras aprovechan distintos momentos del año para crecer, florecer o reproducirse.

La fauna también responde a estos cambios. La disponibilidad de agua y alimento no es igual durante todo el año, por lo que muchas especies modifican sus actividades, movimientos y formas de aprovechar los recursos disponibles.

De esta manera, la estacionalidad crea un ritmo natural que conecta a todos los componentes del ecosistema: suelo, agua, plantas, insectos, aves, mamíferos, reptiles y otros organismos.

Santa Rosa: un bosque que se transforma

El valor de Santa Rosa no está solamente en conservar un paisaje de árboles y animales. Su importancia radica en proteger los procesos ecológicos que permiten que este ecosistema continúe funcionando y transformándose año tras año.

El Área de Conservación Guanacaste tiene entre sus principales objetivos conservar y restaurar un ecosistema completo de Bosque Seco Tropical y sus ecosistemas asociados. Santa Rosa constituye una pieza fundamental de este esfuerzo de conservación. 

Por eso, observar un Santa Rosa seco, con árboles sin hojas y tonos dorados, es tan importante como contemplarlo después de las primeras lluvias, cuando el verde vuelve a dominar el paisaje reflejando dos momentos de un mismo ciclo.

Santa Rosa es un bosque entre lo seco y lo mojado; un bosque que pierde sus hojas para sobrevivir, que espera la lluvia y que vuelve a vestirse de verde cuando el agua regresa. Un bosque que, lejos de permanecer estático, cambia, se adapta y renace con cada estación.

 

A continuación comparto un trabajo fotográfico compuesto por tres fotografías que nació gracias a una visita en el Parque Nacional Santa Rosa por una joven llamada Kennia Solis quien asistió en octubre del año 2016, apreciando el Bosque Seco Tropical con lluvias fuertes y su follaje completo, Kennia mencionó que solo podía visitar este sitio una vez al año debido a su trabajo en el extranjero por lo que, cuando inició el año 2017 elegí un espacio dentro del bosque con algunos elementos para captar en un mismo sitio tres imágenes exhibiendo su vestidura a lo largo de todo un año y así evidenciar ante calquier persona la transformación que este produce.

 

Menciono los elementos que están a la vista en las tres fotografías, permitiendo comprender lo que se titula como la Estacionalidad en el Bosque Seco Tropical.

 

1. Del lado izquierdo un árbol de Poro poro / Nombre científico: Cochlospermum vitifolium.

 

2. Al centro un camino de lastre.

 

3. Del lado derecho un poste del tendido eléctrico y un árbol de jícaro / Nombre científico: Crescentia cujete.

 

 

Escrito por: Felipe Pizarro
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