Más de tres décadas de investigación en el Área de Conservación Guanacaste transforman la estimación mundial de especies de insectos
Publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), el estudio se fundamenta en más de 30 años de bioinventario desarrollado en el Área de Conservación Guanacaste y propone que la Tierra alberga entre 14 y 30 millones de especies de insectos, una cifra muy superior a las estimaciones aceptadas hasta ahora.
Durante más de tres décadas, miles de horas de trabajo en el bosque seco, bosque lluvioso y bosque nuboso del Área de Conservación Guanacaste (ACG) del Sistema Nacional de Áreas de Conervación (SINAC) han permitido construir uno de los inventarios de biodiversidad más completos del planeta. Hoy, ese esfuerzo sostenido se convierte en la base de una investigación científica publicada en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) que podría cambiar la forma en que la comunidad científica entiende la diversidad de insectos en la Tierra.
El estudio, titulado Constructing a Lower-Bound Estimate of the Global Number of Insect Species on a Hyperdiverse Empirical Foundation, estima que nuestro planeta alberga entre 14 y 30 millones de especies de insectos, una cifra considerablemente superior a la estimación global ampliamente aceptada hasta ahora, cercana a los seis millones de especies.
Más que una nueva estimación estadística, este trabajo representa el resultado de décadas de investigación continua en el ACG y demuestra el enorme valor de los inventarios de biodiversidad de largo plazo para comprender la vida en la Tierra.
Más de 1,6 millones de insectos respaldan la investigación
Los resultados se sustentan en el análisis de más de 1,6 millones de insectos, identificados mediante códigos de barras de ADN (DNA barcoding), recolectados a lo largo de un gradiente de ecosistemas que incluye bosque tropical seco, bosque nuboso y bosque lluvioso del ACG.
La investigación integra información obtenida mediante trampas Malaise, programas de crianza de orugas, observaciones ecológicas y otros métodos de muestreo desarrollados durante más de 30 años de trabajo continuo. Este conjunto de datos constituye uno de los esfuerzos más completos realizados hasta la fecha para documentar la extraordinaria diversidad de insectos tropicales.
En el corazón de este esfuerzo se encuentra el programa de bioinventario liderado por el Dr. Daniel Janzen y la Dra. Winnie Hallwachs, junto al equipo de parataxónomos del ACG: especialistas costarricenses que durante décadas han recorrido los ecosistemas protegidos criando orugas, documentando relaciones ecológicas, operando sistemas de muestreo en campo y generando conocimiento científico de valor mundial.
Dr. Daniel Janzen y la Dra. Winnie Hallwachs con frascos de trampas de Malaise colectados, foto: Melissa EspinozaLa mayor parte de la biodiversidad permanece oculta
Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio es que, incluso después de décadas de investigación intensiva, entre el 93 % y el 97 % de las especies de insectos del planeta aún no han sido descritas científicamente.
Los investigadores demostraron que un único método tradicional de muestreo no logra revelar la enorme diversidad existente. En cambio, la combinación de distintas técnicas de recolección, códigos de barras de ADN, experiencia taxonómica y observaciones ecológicas permitió descubrir una gran cantidad de especies crípticas, es decir, organismos prácticamente indistinguibles a simple vista, pero genéticamente diferentes.
El estudio destaca especialmente la extraordinaria diversidad de pequeñas avispas parasitoides, muchas de ellas altamente especializadas en determinadas especies de orugas y hábitats. Estas complejas relaciones ecológicas solo pudieron documentarse gracias a la combinación del programa de crianza de orugas desarrollado en el ACG con las tecnologías modernas de identificación genética.
Ciencia construida desde el bosque
El estudio también constituye un reconocimiento al trabajo de los parataxónomos del Área de Conservación Guanacaste, cuyo conocimiento acumulado durante décadas ha sido fundamental para construir una de las bases de datos sobre biodiversidad tropical más completas del mundo.
“Este estudio fue posible gracias a la extraordinaria conservación de la naturaleza silvestre en Costa Rica, la experiencia y dedicación de los parataxónomos de ‘botas embarrialadas’, generaciones de taxónomos comprometidos y el uso de tecnología de punta”, afirmó el Dr. Frank Joyce, autor del artículo y presidente del Guanacaste Dry Forest Conservation Fund (GDFCF).
Por su parte, el Dr. Alex Smith, profesor asociado de la Universidad de Guelph y coautor del estudio, destacó:
“Este trabajo constituye un increíble tributo a los parataxónomos del ACG. Su dedicación, conocimiento de campo y pasión crearon la base empírica que hizo posible esta investigación. Durante décadas, el ACG y el GDFCF han apoyado la integración de esta experiencia con científicos de todo el mundo para construir una comprensión de la diversidad biológica sin precedentes.”
Smith añadió una reflexión que resume la dimensión del hallazgo:
“Las especies son los actores de los dramas ambientales de la Tierra. Este estudio sugiere que, aunque estamos inmersos en este teatro ecológico, todavía no conocemos a la mayoría de los actores de la obra.”
Un compromiso con la conservación del conocimiento
La investigación también refleja el compromiso de largo plazo del Área de Conservación Guanacaste con la democratización del conocimiento sobre la biodiversidad mediante inventarios biológicos, formación de personal local y colaboración entre científicos nacionales e internacionales.
Más allá de ofrecer una nueva estimación sobre el número de especies de insectos que existen en el planeta, este estudio transmite un mensaje claro: la humanidad aún conoce muy poco sobre la inmensa mayoría de las especies con las que comparte la Tierra.
“Este conocimiento nos compromete como sociedad a fortalecer los esfuerzos por descubrir, comprender y conservar la biodiversidad del planeta, reconociendo que aún existen innumerables especies por conocer y proteger en un mundo que enfrenta crecientes presiones ambientales”, expresó el M.Sc. Alejandro Masís, director del Área de Conservación Guanacaste.
En la misma línea, el Dr. Robert Puschendorf, coautor del estudio y profesor asociado de Biología de la Conservación en la Universidad de Plymouth, señaló:
“Este estudio nos recuerda que la conservación también consiste en proteger lo desconocido. La larga trayectoria del ACG en el estudio de insectos, construida por Daniel Janzen, Winnie Hallwachs, los parataxónomos y el personal del ACG durante décadas, ha creado una de las ventanas más claras que tenemos para observar la riqueza oculta de la biodiversidad tropical.”
Un aporte de Costa Rica para la ciencia mundial
Los análisis fueron liderados por la Dra. Laura Melissa Guzmán (Universidad de Cornell), el Dr. Robert K. Colwell (Universidad de Colorado y Universidad de Connecticut) y el Dr. Michael J. Sharkey (Universidad de Kentucky), junto con un amplio equipo internacional de investigadores.
Este trabajo demuestra que la conservación y la investigación científica de largo plazo generan conocimiento capaz de responder algunas de las preguntas más fundamentales sobre la vida en nuestro planeta.
Para el Área de Conservación Guanacaste, este hallazgo representa mucho más que una publicación científica de alto impacto: constituye el reconocimiento internacional al trabajo sostenido de cientos de personas parataxónomos, investigadores, técnicos y personal del ACG que durante más de tres décadas han documentado, protegido y estudiado la biodiversidad costarricense.
Hoy, gracias a ese esfuerzo colectivo, el bosque tropical de Guanacaste vuelve a demostrar que es mucho más que un área protegida: es un laboratorio natural de importancia mundial desde donde Costa Rica continúa aportando conocimiento esencial para comprender y conservar la biodiversidad del planeta.
Contacto para mayor información:
Monique Gilbert Directora de Operaciones (Chief Operating Officer)
Guanacaste Dry Forest Conservation Fund
Roger Blanco Segura
Coordinador Programa Investigación ACG













