Cuando el fuego cambió de escala: aprendizajes del incendio forestal en los cerros Murciélago, Sector Murciélago

En abril de 2026, el Sector Murciélago del Parque Nacional Santa Rosa enfrentó uno de los incendios forestales más complejos de los últimos años dentro del Área de Conservación Guanacaste (ACG). El fuego fue detectado el 18 de abril, alrededor de las 5:00 de la mañana, en el sitio conocido como El Hachal. Su posible origen fue antrópico y, conforme avanzaron los días, llegó a afectar aproximadamente 2360 hectáreas de bosque, laderas y zonas de difícil acceso dentro de un sector de enorme valor ecológico.

Este incendio no fue solamente un evento de fuego más en la época seca. Fue una señal clara de que las condiciones de manejo, prevención y combate están cambiando. El incendio ocurrió en un bosque que, según los registros disponibles, no había experimentado fuego desde aproximadamente 1984-1985. Es decir, durante cerca de cuatro décadas se acumuló una gran cantidad de material vegetal: hojarasca, ramas, troncos caídos, árboles muertos en pie, arbustos secos, bejucos y lianas. Todo este material, bajo una época seca intensa, con altas temperaturas, baja humedad relativa y vientos fuertes, se convirtió en combustible disponible para sostener y acelerar la propagación del fuego.

El resultado fue un incendio de alta complejidad, difícil de controlar, con comportamiento cambiante y con riesgos importantes para el personal combatiente, la biodiversidad, el suelo, las quebradas, los ecosistemas costeros y las comunidades cercanas. Para entender lo ocurrido en Murciélago, es necesario mirar más allá de las llamas visibles. Este incendio mostró cómo interactúan el clima, la vegetación, la topografía y la acumulación de biomasa en un bosque tropical seco sometido a condiciones cada vez más extremas.

Área afectada en incendio forestal Sector Murciélago, Parque Nacional Santa Rosa, Abril 2026, Elaborado por Didi GuadamuzÁrea afectada en incendio forestal Sector Murciélago, Parque Nacional Santa Rosa, Abril 2026, Elaborado por Didi Guadamuz

Un bosque con cuarenta años de combustible acumulado

Durante muchos años, el hecho de que un bosque no se queme puede verse como una buena noticia. Y lo es, especialmente en ecosistemas donde el fuego frecuente puede degradar la cobertura vegetal, afectar fauna silvestre, favorecer especies invasoras y alterar procesos ecológicos. Sin embargo, en un paisaje tropical seco, después de décadas sin incendios, también se acumula una gran cantidad de biomasa seca. 

En El Hachal y en la zona de Bahía La Danta, esta acumulación se presentó en varios niveles del bosque. En el suelo había hojarasca seca, ramas y troncos caídos. En el sotobosque existía vegetación arbustiva y herbácea seca. En la parte vertical del bosque, los bejucos y lianas conectaban el suelo con las ramas altas y las copas de los árboles. Además, la presencia de árboles muertos en pie, posiblemente asociada a sequías anteriores y otros eventos meteorológicos, añadió combustible pesado y altamente peligroso.

Esta combinación generó un escenario muy distinto al de un incendio superficial común. El fuego no se mantuvo únicamente en el suelo. En varios puntos encontró “escaleras” naturales para subir hacia la parte alta del bosque. Las lianas y bejucos actuaron como puentes verticales. Cuando estos materiales se secan, pueden funcionar como verdaderas chimeneas de fuego: toman llama desde abajo, conducen el calor hacia arriba y permiten que el incendio alcance la copa de los árboles. Una vez que el fuego llega al dosel, su comportamiento cambia: se vuelve más intenso, más rápido y mucho menos predecible.

Este fenómeno, conocido técnicamente como “escalera de fuego”, fue uno de los factores críticos del incendio. En términos sencillos, significa que el bosque tenía combustible colocado como si alguien hubiera construido gradas entre el suelo y la copa de los árboles. Y el fuego, que no desaprovecha oportunidades, las subió.

Sector Murciélago, Parque Nacional Santa Rosa  Foto: Alejandro Masís
Acumulación de combustible vegetal
Sector Murciélago, Parque Nacional Santa Rosa Foto: Alejandro Masís
Sector Murciélago, Parque Nacional Santa Rosa  Foto: Alejandro Masís
Acumulación de combustible vegetal
Sector Murciélago, Parque Nacional Santa Rosa Foto: Alejandro Masís
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Topografía, viento y calor: una combinación difícil

El Sector Murciélago tiene una topografía abrupta, con laderas fuertes, cañones, quebradas y sectores de acceso limitado. Esta condición natural aumenta la dificultad de cualquier operación de combate. En pendientes pronunciadas, las llamas precalientan la vegetación que está más arriba mediante radiación y convección. Esto facilita que el fuego avance cuesta arriba con mayor velocidad. Además, troncos, ramas y rocas calientes pueden rodar ladera abajo y encender nuevos focos en sitios que ya parecían controlados.

A esta dificultad se sumaron condiciones meteorológicas severas. Según los reportes emitidos por el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), se registraron temperaturas máximas entre 33 °C y 36 °C, periodos con humedad relativa tan baja como 20% y ausencia de lluvias. Además, se presentaron vientos alisios moderados a fuertes, con velocidades promedio de hasta 60 km/h y ráfagas que alcanzaron entre 70 y 80 km/h. Estas condiciones favorecen la rápida desecación de la vegetación, aumentan la probabilidad de ignición y transportan pavesas o brasas encendidas a largas distancias. 

Las pavesas fueron una preocupación constante. Cuando el fuego alcanza copas, lianas secas o árboles muertos, puede generar fragmentos incandescentes que viajan con el viento y caen más allá de las líneas de control. Esto provoca “saltos” del incendio, es decir, nuevos focos que nacen delante del frente principal. Para las brigadas, esto significa que una línea de contención bien construida puede verse comprometida en cuestión de minutos.

En este contexto, la topografía no fue solo un obstáculo físico. Fue un multiplicador del riesgo. Las pendientes aceleraron el fuego, los vientos lo empujaron en diferentes direcciones y la vegetación seca le dio continuidad. El incendio avanzó hacia la zona de Bahía La Danta y formó una línea de fuego extensa, en un área con vegetación densa y difícil acceso. Cada decisión operativa debió equilibrar dos prioridades: contener el incendio y proteger la vida del personal en campo.

Incendio forestal en Sector Murciélago, abril 2026;Parque Nacional Santa Rosa Foto: Melissa Espinoza

La respuesta operativa: contención, vigilancia y trabajo sostenido

Desde la detección inicial, el ACG activó una respuesta continua. Las labores se enfocaron en establecer líneas de contención, realizar ataques directos cuando las condiciones lo permitían, construir rondas cortafuego y ejecutar contrafuegos tácticos en sitios estratégicos. Para ello se utilizaron herramientas manuales, machetes, motosierras y sopladoras motorizadas, además de una coordinación operativa permanente.

La estrategia se basó en identificar los puntos críticos de mayor intensidad y propagación, reforzar los flancos, aprovechar caminos existentes como líneas primarias de control y mantener vigilancia constante sobre las áreas con mayor probabilidad de escape. En incendios de esta naturaleza, apagar la llama visible es apenas una parte del trabajo. La otra parte, muchas veces más lenta y agotadora, es liquidar brasas, vigilar troncos calientes, revisar árboles muertos, controlar reinicios y asegurar que el fuego no cruce las rondas construidas.

Uno de los momentos más importantes de la operación ocurrió la noche del 26 de abril, cuando se inició un cortafuego desde el sitio conocido como El Pintadero. Para resguardar esta línea se movilizó un contingente de 74 personas que trabajó durante toda la noche. La labor consistió en mantener la línea, vigilar posibles puntos de escape y liquidar focos de calor que pudieran comprometer el avance de la operación. Al día siguiente ingresó otro grupo para continuar con el resguardo y la liquidación.

El incendio fue escalado a Nivel 3 el 22 de abril, debido a su magnitud, complejidad operativa, dificultad del terreno, persistencia de reinicios, impacto sobre un ecosistema vulnerable y limitaciones de personal para sostener relevos oportunos. Este punto es clave: los incendios no se combaten solo con voluntad. Se combaten con planificación, personal entrenado, logística, descanso, herramientas adecuadas, información climática y decisiones de seguridad. Cuando un incendio exige vigilancia permanente en líneas largas, empinadas y con material combustible pesado, la fatiga del personal se convierte en un riesgo operativo real.

Por esta razón, una de las decisiones necesarias fue recomendar el cierre temporal del sitio al turismo. La presencia de fuego activo, material incandescente, humo, caída potencial de ramas y árboles, tránsito de equipos y maniobras de combate generaba un ambiente de alto riesgo. Además, la presencia de visitantes podía interferir con las operaciones. El cierre no fue una medida administrativa aislada, sino una decisión preventiva para proteger vidas y facilitar el trabajo seguro de las brigadas.

Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Selena Avendaño
Bomberos forestales combatiendo el fuego
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Selena Avendaño
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Selena Avendaño
Herramientas usadas para el combate del fuego
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Selena Avendaño
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Melissa Espinoza
Equipo de trabajo
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Melissa Espinoza
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Selena Avendaño
Bomberos forestales combatiendo el fuego
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Selena Avendaño
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Alejandro Masís
Bomberos forestales combatiendo el fuego
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Alejandro Masís
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Un incendio en tiempos de cambio climático

No se puede afirmar que un incendio específico sea causado únicamente por el cambio climático. Sería una simplificación. Sin embargo, sí podemos decir que las condiciones que favorecen incendios más intensos y complejos se están volviendo más frecuentes en muchos paisajes tropicales: sequías más severas, temperaturas más altas, baja humedad, estrés hídrico de los árboles, aumento de material muerto y cambios en la estructura del bosque. 

En bosques tropicales secos, la sequía prolongada puede provocar mortalidad de árboles y caída de ramas. También puede favorecer que lianas y bejucos aumenten su presencia o se comporten como combustible vertical más eficiente durante periodos secos. Cuando estas condiciones se combinan con vientos fuertes y topografía abrupta, el resultado es un paisaje con mayor inflamabilidad. Murciélago nos mostró esa combinación en el terreno, no en un modelo ni en una gráfica.

El incendio también deja preguntas importantes para el manejo futuro. ¿Dónde deben abrirse o mantenerse líneas preventivas? ¿En qué sitios conviene reducir lianas para romper la continuidad vertical del combustible? ¿Cuáles árboles muertos en pie representan mayor riesgo cerca de caminos, rondas o sectores estratégicos? ¿Cómo incorporar drones, sensores térmicos o monitoreo satelital para detectar focos en áreas de difícil acceso? ¿Qué tipo de entrenamiento y equipo requiere el personal para combatir incendios en laderas con fuego de copa, pavesas y reinicios constantes?

Estas preguntas no buscan culpar al bosque por tener biomasa. Un bosque maduro tiene madera muerta, lianas, hojarasca y vida en descomposición; todo eso forma parte de su funcionamiento ecológico. El reto es reconocer cuándo esa estructura natural, bajo condiciones climáticas extremas y una posible ignición humana, puede transformarse en un riesgo extraordinario. Manejar el fuego en áreas protegidas no significa eliminar la complejidad del bosque, sino entenderla para prevenir tragedias ecológicas y humanas.

Incendio forestal en Sector Murciélago, abril 2026;Parque Nacional Santa Rosa Foto: Alejandro Masís

Efectos que van más allá del área quemada

El impacto de un incendio de esta magnitud no termina cuando se apaga la última llama. En zonas de pendiente fuerte, la pérdida de cobertura vegetal deja el suelo expuesto. Con las primeras lluvias, la ceniza y los sedimentos pueden ser arrastrados hacia quebradas, ríos, esteros y la costa. Esto puede aumentar la turbidez del agua, afectar organismos acuáticos, alterar cauces y generar acumulación de sedimentos en zonas bajas.

En un sector como Murciélago, donde el bosque terrestre se conecta directamente con ecosistemas marino-costeros, este riesgo debe tomarse con seriedad. Lo que ocurre en la ladera puede llegar al manglar, a la playa o al mar. La conservación del ACG siempre ha partido de una idea sencilla pero poderosa: los ecosistemas están conectados. El incendio recordó esa conexión de una manera dura. El fuego ocurre en tierra, pero sus consecuencias pueden viajar con el agua, el viento y el sedimento.

También hay efectos sobre la fauna silvestre. Algunos animales pueden escapar, otros quedan atrapados, y muchos pierden refugio, alimento o sitios de reproducción. A corto plazo, el humo, el calor y la pérdida de cobertura generan estrés y mortalidad. A mediano y largo plazo, la recuperación dependerá de la severidad del incendio, la capacidad de rebrote de la vegetación, la llegada de lluvias y la conectividad con áreas no quemadas. 

Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Cristian Zuñiga
Animales afectados por el incendio forestal
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Cristian Zuñiga
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Bomberos forestales ACG
Animales afectados por el incendio forestal
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Bomberos forestales ACG
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Bomberos forestales ACG
Animales afectados por el incendio forestal
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Bomberos forestales ACG
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Bomberos forestales ACG
Animales afectados por el incendio forestal
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Bomberos forestales ACG
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Bomberos forestales ACG
Animales afectados por el incendio forestal
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Bomberos forestales ACG
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Lecciones para el futuro

El incendio de El Hachal y Bahía La Danta debe entenderse como una advertencia y también como una oportunidad de aprendizaje. El ACG ha construido durante décadas una experiencia sólida en manejo del fuego, restauración ecológica, investigación y conservación del bosque seco tropical. Pero las condiciones están cambiando y obligan a ajustar estrategias.

Una primera lección es fortalecer la prevención en sitios con acumulación alta de combustible, topografía compleja y presencia abundante de lianas. Esto puede incluir la identificación de zonas críticas, el mantenimiento de líneas estratégicas, el manejo selectivo de vegetación vertical en puntos de alto riesgo y la evaluación de árboles muertos en pie cerca de rutas operativas.

Una segunda lección es mejorar la detección temprana. En terrenos abruptos, cada hora cuenta. El uso combinado de patrullajes, información meteorológica, imágenes satelitales, drones y sensores térmicos puede ayudar a ubicar focos antes de que alcancen intensidad mayor.

Una tercera lección es la relevancia de mantener y fortalecer las medidas de protección y bienestar del personal. Los bomberos forestales trabajan en condiciones extremas: calor, humo, pendientes, noches largas, herramientas pesadas y riesgo constante. La seguridad, la rotación, el descanso y el respaldo logístico no son detalles secundarios; son parte central de la estrategia de combate.

Finalmente, este incendio reafirma la importancia de comunicar lo que ocurre dentro de las áreas protegidas. La sociedad necesita comprender que conservar un bosque no es dejarlo solo a su suerte. Conservar implica investigar, prevenir, monitorear, tomar decisiones difíciles y responder cuando una emergencia amenaza décadas de recuperación ecológica.

Murciélago nos mostró un incendio distinto: más vertical, más intenso, más difícil de leer y más exigente para el personal. También nos recordó que el bosque seco tropical, aunque resistente, enfrenta nuevas presiones bajo un clima más caliente y seco. La respuesta del ACG fue técnica, humana y sostenida. Ahora corresponde transformar esta experiencia en aprendizaje, fortalecer la prevención y seguir defendiendo, con ciencia y compromiso, uno de los paisajes naturales más valiosos de Costa Rica.

Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Alejandro Masís
Monitoreo en autogiro
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Alejandro Masís
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Melissa Espinoza
Registro de brigadas de bomberos forestales
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Melissa Espinoza
Sector Pocosol  Parque Nacional Guanacaste  Abril 2026  Foto: Alejandro Masís
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Sector Pocosol Parque Nacional Guanacaste Abril 2026 Foto: Alejandro Masís
Sector Pocosol  Parque Nacional Guanacaste  Abril 2026  Foto: Alejandro Masís
Equipo de combatientes
Sector Pocosol Parque Nacional Guanacaste Abril 2026 Foto: Alejandro Masís
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Alejandro Masís
planificación del incidente
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Alejandro Masís
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 El reto financiero y logístico de la emergencia

Un incendio de esta escala y complejidad no solo pone a prueba la capacidad técnica y humana de la organización, sino que también representa un desafío financiero extraordinario en términos de inversión y costos de atención. La logística para sostener una operación de esta magnitud durante los 10 días en que el fuego se mantuvo activo demandó una inversión económica aproximada de $40,000. Este monto se destinó a cubrir necesidades críticas en el terreno como la alimentación del personal, combustible para vehículos y sopladoras, hidratación, medicinas de primeros auxilios, reposición de equipo básico y repuestos mecánicos urgentes. No obstante, esta cifra es solo una fracción del costo real, ya que no incluye el valor del tiempo y el esfuerzo humano invertido: un contingente de más de 200 personas dedicó sus jornadas completas a la atención de la emergencia, acumulando aproximadamente 1,200 días-persona y superando las 14,000 horas de trabajo efectivo en el campo, una inversión de capital humano invaluable que financió la protección de nuestro patrimonio natural.

Un agradecimiento a la fuerza colectiva

La resolución de este complejo incidente en el Sector Murciélago fue posible únicamente gracias a la solidaridad, la mística y el esfuerzo coordinado de una fuerza colectiva excepcional. El Área de Conservación Guanacaste extiende un profundo y sincero agradecimiento a cada una de las personas que participaron en las distintas fases y momentos de la emergencia. Desde aquellos que asumieron la crucial y silenciosa labor de la preparación y la logística, asegurando la alimentación, el suministro de agua y el soporte operativo día y noche, hasta los combatientes directos que desafiaron las llamas en la línea de fuego. Reconocemos la valentía y el compromiso del personal propio del ACG, el invaluable apoyo de las brigadas de bomberos forestales voluntarios, la hermandad del personal de manejo del fuego de otras Áreas de Conservación del país, el apoyo inquebrantable de los parataxónomos y el respaldo de los bomberos estructurales. Cada gota de sudor, cada hora de desvelo y cada decisión tomada en conjunto reafirman que la defensa de nuestra biodiversidad es una tarea que nos une y nos fortalece como sociedad. 

Sector Pocosol  Parque Nacional Guanacaste  Abril 2026  Foto: Melissa Espinoza
Xiomara cocinando para los bomberos forestales
Sector Pocosol Parque Nacional Guanacaste Abril 2026 Foto: Melissa Espinoza
Sector Pocosol  Parque Nacional Guanacaste  Abril 2026  Foto: Alejandro Masís
Bomberos atendidos por el paramédicos del Cuerpo de Bomberos de Costa Rica
Sector Pocosol Parque Nacional Guanacaste Abril 2026 Foto: Alejandro Masís
Sector Pocosol  Parque Nacional Guanacaste  Abril 2026  Foto: Melissa Espinoza
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Sector Pocosol Parque Nacional Guanacaste Abril 2026 Foto: Melissa Espinoza
Sector Pocosol  Parque Nacional Guanacaste  Abril 2026  Foto: Melissa Espinoza
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Sector Pocosol Parque Nacional Guanacaste Abril 2026 Foto: Melissa Espinoza
Sector Pocosol  Parque Nacional Guanacaste  Abril 2026  Foto: Alejandro Masís
Donaciones para los bomberos forestales
Sector Pocosol Parque Nacional Guanacaste Abril 2026 Foto: Alejandro Masís
Sector Pocosol  Parque Nacional Guanacaste  Abril 2026  Foto: Melissa Espinoza
Doña Elda cocinando para los bomberos forestales
Sector Pocosol Parque Nacional Guanacaste Abril 2026 Foto: Melissa Espinoza
Sector Murciélago  Parque Nacional Santa Rosa  Abril 2026  Foto: Melissa Espinoza
Parataxonomos apopyando en el incendio forestal
Sector Murciélago Parque Nacional Santa Rosa Abril 2026 Foto: Melissa Espinoza
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 Elaborado con base en el informe de situación del incendio forestal en Parque Nacional Santa Rosa, Sector Murciélago, El Hachal, preparado por Marko Bustos / Alejandro Masís / Leidy Fonseca, y complementado con interpretación técnica para comunicación pública.

 

Escrito por
ACG
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