Este artículo analiza la dinámica de incendios en relación con aspectos de la ecología del fuego en el Área de Conservación Guanacaste, sitio en que se encuentra la mayor extensión de bosque tropical seco en Costa Rica. Durante dos décadas han ocurrido incendios en toda el área de conservación con la mayor recurrencia en los sectores El Hacha, Murciélago y Santa Elena. Contrariamente a lo esperado, los años de mayor afectación de incendios no coinciden con eventos Niño.

Se exponen evidencias de la vulnerabilidad de ciertos grupos de vertebrados y las respuestas adaptativas de ciertas especies vegetales ante los incendios. Se discute el impacto de los incendios en el marco del manejo integral del fuego en relación con la adaptación de ciertas especies, la sucesión vegetal y la diferenciación de hábitats. Se concluye que la supresión del fuego en hábitats influenciados por el fuego y con recurrencia de incendios debería de analizarse más detalladamente para garantizar la conservación y resiliencia de diversos componentes de la biodiversidad en este ecosistema.

La transformación y disminución del bosque tropical seco empezó hace unos 525 años cuando arribaron al continente americano los grupos colonizadores europeos. De los 550 000 km2 que estaban presentes en Mesoamérica (del oeste de México a Panamá) queda en Centroamérica alrededor de un 1,7% de esa extensión (Calvo-Alvarado et al., 2009; Janzen, 1988).

Este ecosistema, a diferencia de los ecosistemas tropicales húmedos, tiene la particularidad de ser menos denso y, por tanto, más penetrable, situación que se evidencia de forma notoria debido a la estacionalidad que experimenta cada año y que lo modifica abruptamente (Janzen, 1988); parece, inclusive, que muchos de sus componentes vegetales se encuentran muertos al cambiar su color y al perder parte de su biomasa (producto principalmente de la pérdida de sus hojas) como una medida de adaptación evolutiva ante el estrés hídrico de la época seca.

La facilidad con la que dicho ecosistema boscoso fue transformado en extensas áreas para la producción ganadera fue mediada por el uso del fuego. Se menciona que fueron los grupos colonos quienes hicieron un uso más extendido del fuego en la búsqueda de la transformación de áreas boscosas en comparación a un uso más puntual hecho por indígenas de aquella época que lo utilizaban para mantener limpias las áreas circundantes de sus asentamientos (Vargas, 1983). A partir de los años 50 se dio la transformación de la agricultura y de los 50-70 ocurrió la expansión de pastizales, la deforestación y el desarrollo de la actividad ganadera (Calvo-Alvarado et al., 2009; Picado y Cruz, 2014). De esta manera, la eliminación del bosque fue un asunto de política nacional y regional, y fue en ese momento cuando se logró diezmar con creces la extensión del último reducto boscoso seco de gran extensión de la región mesoamericana. La recuperación y protección con fines de conservación se empezó a gestar a partir de los años 70, especialmente en países como Costa Rica, mediante la creación de áreas protegidas cuyo fin fue conservar diversos ecosistemas, entre ellos el principal reducto de bosque tropical seco de la región centroamericana (Janzen, 1988; Picado y Cruz, 2014).

Una de las principales políticas conservacionistas para la protección y restauración del bosque tropical seco fue la supresión del fuego mediante la creación del programa de prevención y control de incendios (actualmente Programa Manejo del Fuego) como la principal medida para la recuperación de la masa boscosa (Janzen, 2002). A pesar de la política de supresión del fuego, los incendios continúan y se constituyen en una de las principales perturbaciones que afectan este y otros ecosistemas del mundo y que contribuyen en la heterogeneidad de hábitats (Janzen, 2002) y la diversidad de plantas (Cochrane, 2009; Pausas y Ribeiro, 2017).

Quema controlada, Sector Santa Rosa, 2018, Foto: Luciano CapelliQuema controlada, Sector Santa Rosa, 2018, Foto: Luciano Capelli

En este artículo se analizó la dinámica de incendios del Área de Conservación Guanacaste en relación con evidencias científicas de la ecología del fuego del bosque tropical seco para su aplicación en el contexto del concepto de manejo integral del fuego. La ocurrencia-recurrencia de incendios del Área de Conservación Guanacaste (ACG) durante el periodo 1997 hasta el 2017, se gestionó a partir de una base de datos del Sistema Nacional de Áreas de Conservación con los perímetros de incendios. Se incorporaron, además, las coberturas de los sectores en que se encuentra dividido el ACG, con todos los incendios ocurridos por año durante un período de 20 años para realizar posteriormente el geoprocesamiento y análisis espacial con el fin de obtener la geoestadística descriptiva de la dinámica histórica de los incendios en esta área de conservación.

 

Principales acciones para el análisis de la dinámica de ocurrencia-recurrencia de incendios forestales en el Área de Conservación Guanacaste (ACG). Nota: Elaboración propiaPrincipales acciones para el análisis de la dinámica de ocurrencia-recurrencia de incendios forestales en el Área de Conservación Guanacaste (ACG). Nota: Elaboración propia

Figura 1. Principales acciones para el análisis de la dinámica de ocurrencia-recurrencia de incendios forestales en el Área de Conservación Guanacaste (ACG). Nota: Elaboración propia

Mediante revisión de bibliografía, registros fotográficos y recorridos de campo, desde el año 2015 se analiza la ecología del fuego especialmente de la vegetación y la fauna vertebrada con el fin de promover la discusión y el debate hacia un eficiente manejo integral del fuego en dicha área de conservación, pues se considera la importancia de este ecosistema y los esfuerzos de conservación que se han venido realizando por más de 30 años.

Dinámica de incendios forestales durante dos décadas en el ACG

En el período de 1997-2017 en el Área de Conservación Guanacaste se han visto afectadas 26 584,85 hectáreas (ha) a raíz de los incendios forestales. El sector con mayor afectación ha sido Pocosol con un área total de 5 367,97 ha y el sector de menor afectación ha sido Pitilla con un área total de 4,61 ha. Pocosol, Murciélago y El Hacha son los sectores que han sido más afectados por la ocurrencia de incendios forestales con áreas de alrededor de 5 368, 4 871 y 4 401 hectáreas respectivamente. En estas áreas han ocurrido tres de los cuatro incendios de mayor extensión en el Área de Conservación Guanacaste (tabla1).

Tabla 1: Superficie afectada (en hectáreas) por sectores en el Área de Conservación Guanacaste (ACG). Período 1997-2017. 

Tabla 1 Superficie afectada (en hectáreas) por sectores en el Área de Conservación Guanacaste (ACG). Período 1997-2017.Tabla 1 Superficie afectada (en hectáreas) por sectores en el Área de Conservación Guanacaste (ACG). Período 1997-2017.

Nota: Base de datos del Área de Conservación Guanacaste. Sistema Nacional de Área de Conservación. Elaborada por Didi Guadamuz, Período 1997-2017.

En cuanto a la cantidad de superficie impactada por la incidencia del fuego según el año, se experimentó una mayor afectación en los años 1997, 2001, 2007 y 2013 con superficies mayores a 2 000 hectáreas mientras que los años 1999, 2002, 2005, 2006, 2009, 2015 y 2017 fueron los de menor afectación con superficies impactadas por el fuego inferiores a las 400 hectáreas. De todo el período analizado se visualizan claramente cuatro ciclos de tres a cuatro años (1997-2001, 2001-2004, 2004-2007 y 2013-2016) en que se presentaron los incendios más grandes (>1 500 ha) que han afectado esta área de conservación; esta situación quizás podría seguirse repitiendo en el tiempo en función de la variabilidad climática regional o local (Figura 2).

Cantidad de hectáreas afectadas anualmente por incendios forestales en relación con años de eventos Niño. Área de Conservación Guanacaste. Período 1997-2017. Nota: Elaboración propiaCantidad de hectáreas afectadas anualmente por incendios forestales en relación con años de eventos Niño. Área de Conservación Guanacaste. Período 1997-2017. Nota: Elaboración propia

De acuerdo con el registro histórico del Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica (IMN), en relación con el Fenómeno de El Niño en su estado activo (presencia cálida), muestra que durante los meses de abril 1997 - abril 1998, mayo 2002 - marzo 2003, junio 2009 - mayo 2010 y octubre 2014 – octubre 2015 se han registrado temperaturas cálidas en el país (IMN, 2017). Al relacionar estos datos con la cantidad de hectáreas afectadas por incendios forestales en el Área de Conservación Guanacaste, no se observa una tendencia clara de concordancia del Fenómeno El Niño, con una alta ocurrencia de incendios (a excepción del período 1997-1998).

Del año 2000 en adelante no se observa ninguna relación directa entre los eventos Niño y una mayor afectación de terreno (ver Figura 2). Los resultados obtenidos coinciden con lo observado por Villalobos, Retana y Acuña (2000) al relacionar el número de incendios y la cantidad de hectáreas afectadas al inicio de la década de los 90 en que también ocurrió un fuerte evento Niño. Los ciclos observados de incendios más grandes podrían ser el resultado de condiciones ambientales más locales (temperatura, viento, cantidad de combustible vegetal) que climáticoregionales. A su vez, la eficacia de las acciones de prevención y control del fuego podrían explicar la no concordancia de incendios más devastadores en años con influencia cálida del Niño en los cuales las condiciones ambientales son más favorables para una rápida propagación.

En relación con la dinámica de ocurrencia-recurrencia de incendios durante las dos décadas se ha presentado una ocurrencia (al menos un incendio) en un 76% (13/17) de los sectores que conforman el Área de Conservación Guanacaste, especialmente en aquellos sitios con presencia de bosque seco. La recurrencia de incendios (ocurrencia de más de un evento en un mismo sitio) se ha dado prácticamente en todos los sectores del ACG de forma diferencial tanto en superficie impactada, como en localización espacial de cada evento y en frecuencia. En los tres sectores de mayor recurrencia de incendios (El Hacha, Murciélago y Santa Elena) se observa que la recurrencia se asocia en algunos sectores a zonas aledañas a carreteras secundarias o poblados de los cuales parten algunos fuegos que se convierten en incendios forestales (Figura 3). 

Figura 3. Mapa de ocurrencia-recurrencia de incendios en el Área de Conservación Guanacaste considerando sus 17 sectores. Período 1997-2017. Nota: Elaboración propiaFigura 3. Mapa de ocurrencia-recurrencia de incendios en el Área de Conservación Guanacaste considerando sus 17 sectores. Período 1997-2017. Nota: Elaboración propia

Una recurrencia de moderada (4-5 incendios) a alta (> 6 incendios) se presenta en 10 sectores, mientras que, de los siete sectores restantes, cuatro han experimentado de forma única una recurrencia baja (2-3 incendios) y tres ningún incendio. El Hacha, Murciélago, Santa Elena, Horizontes, Santa Rosa, Pocosol y Santa María son los sectores con la mayor recurrencia de incendios respectivamente, mientras que sectores como Aguacatales, Del Oro y Rincón Rain Forest no presentaron incendios en sus áreas, muy probable debido a la zona de vida que predomina en dichos lugares de tipo más húmedo (tabla 2).

Tabla 2: Número de incendios por sectores en el Área de Conservación Guanacaste (ACG). Período 1997-2017.

Notas: Recurrencia baja: 2-3 incendios; Recurrencia moderada: 4-5 incendios; Recurrencia alta: > 6 incendios. Elaboración propia.Notas: Recurrencia baja: 2-3 incendios; Recurrencia moderada: 4-5 incendios; Recurrencia alta: > 6 incendios. Elaboración propia.

En 20 años el incendio forestal que afectó la mayor extensión de terreno en el ACG ocurrió en el sector de sector Horizontes (1 889,23 ha) mientras que el de menor extensión ocurrió en el sector Pitilla (2,31 ha). Horizontes es uno de los sectores de alta recurrencia de incendios (16 incendios) mientras que Pitilla es de baja recurrencia (solo 2 incendios) (Tabla 2).

Ocurrencia-recurrencia de incendios en el bosque tropical seco: Posibles implicaciones en la conservación de la biodiversidad

Los incendios forestales en el bosque tropical seco se generan a partir de la acumulación de combustible producto de la hojarasca, plantas herbáceas, troncos y ramas que, bajo condiciones de estrés hídrico, altas temperaturas y en ocasiones fuertes vientos suelen desencadenar incendios en el período de época seca. De esta manera, estos incendios son, en su mayoría, de tipo superficial, y afectan principalmente la materia orgánica presente a ras del suelo, el estrato herbáceo y el sotobosque. Este último, dependiendo del nivel de complejidad estructural que posea, puede conducir las llamas hacia una condición de verticalidad y afectar componentes de estratos superiores.

La supresión del fuego ha permitido que la restauración del bosque ocurra de forma más rápida (Janzen, 2002), de esta manera y en el contexto de la sucesión vegetal, los incendios se consideran como un evento repetitivo crónico de degradación (Griscom & Ashton, 2011) y una de las principales amenazas ecológicas contemporáneas que atentan contra el mantenimiento y las acciones de restauración conducidas en este ecosistema (Fensham et al., 2003; Janzen, 1988; Janzen, 2002).

Lea más del artículo: pdf Dinámica de incendios en el Área de Conservación Guanacaste 1997-2017: perspectivas ecológicas para el manejo integral del fuego.pdf

Fuente de información:

Gabriela Jones Román
Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica.

gjones@uned.ac.cr

  

Benjamín Álvarez Garay

Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica.

balvarez@uned.ac.cr