El pasado lunes 2 de marzo del 2020 se realizó  la charla “Equinodermos de las Islas Murciélago y Cuajiniquil” en el Liceo de Cuajiniquil, organizada en el marco del proyecto BioMar-ACG, cuya misión es inventariar la riqueza de especies marinas presentes en el Área de Conservación Guanacaste, a partir de registros taxonómicos y moleculares.

La actividad contó con la participación de alrededor de 60 estudiantes, de los niveles de noveno, décimo y undécimo, algunos funcionarios de la Institución, el ACG y colaboradores de COLAC. Además de los dos parataxónomos marinos de BioMar-ACG; Yelba Vega y Gilberth Ampié. 

El objetivo de la actividad fue presentar a la comunidad, los resultados obtenidos tras un año de esfuerzos, en el estudio de la riqueza de los equinodermos presentes en las Islas las Murciélago y Cuajiniquil.

La charla se dividió en tres secciones:  

-Introducción al grupo de los Equinodermos y justificación sobre la importancia de su estudio en el proyecto BioMar-ACG

-Resultados preliminares (especies encontradas)

-Consideraciones finales

Charla los equinodermos de las Islas Murciélago y Cuajiniquil, Liceo de Cuajiniquil, Foto: Melissa EspinozaCharla los equinodermos de las Islas Murciélago y Cuajiniquil, Liceo de Cuajiniquil, Foto: Melissa Espinoza

¿Qué son los equinodermos?

Los equinodermos son animales exclusivamente marinos (aunque algunas especies toleran salinidades bajas), el registro fósil indica que surgieron hace alrededor de 600 millones de años. En la actualidad existen alrededor de 13 000 especies fósiles y 7 000 especies vivientes, distribuidas en cinco grupos taxonómicos principales,  Crinoides, así comoi:  (estrellas, ofiuros, pepinos y erizos de mar). Se encuentran en todos los mares del mundo, desde las regiones costeras entre mareas, hasta las profundidades abisales. En casi todos los ecosistemas que habitan, suelen ser abundantes, frecuentes y dominantes. Por lo que se convierten en especies clave, en la regulación e interconexión de los procesos que ocurren a nivel ecosistémico, a varias escalas. 

Son capaces de afectar su entorno en al menos tres dimensiones (trófica, química y física). Emplean diversas estrategias alimenticias, que interconectan diversos niveles de la red trófica. Muchas especies depredadoras (como las estrellas de mar) son generalistas, y se alimentan de varios grupos a la vez, por lo que regulan sus poblaciones y permiten una mayor riqueza de las especies en el ecosistema; en comparación a ambientes en los que se han eliminado éstos depredadores. En cuyo caso, las especies oportunistas se ven favorecidas. Por lo que acaban por dominar los recursos y diezman las poblaciones de otras especies menos “agresivas” o “competidoras”, por lo que se reduce la riqueza. 

Otros grupos de equinodermos (erizos irregulares, algunos pepinos y ofiuros) pasan la mayor parte de su vida enterrados. Permiten la mezcla y oxigenación de distintos estratos del fondo marino, y al alimentarse, evitan la descomposición aeróbica de muchos detritos, por lo que disminuyen los afloramientos bactrianos que consumen el oxígeno disuelto y pueden acabar con gran parte de la vida marina. 

Al ramonear y desplazarse sobre el sustrato, muchas especies recirculan nutrientes, por bioturbación, y a través de su dieta. Parte de estos nutrientes se reincorpora al entorno. Tras la degradación física y metabólica sufrida, así como por el enriquecimiento debido a la intervención de bacterias comensales que viven en los intestinos de estos invertebrados. Entonces, otros organismos serán capaces de alimentarse de esos nutrimentos, ahora biodisponibles en las excretas, de por ejemplo, pepinos de mar. Los cuales, son capaces de generar un efecto amortiguador de la acidez del medio, al liberar carbonatos oxidados que permiten la captación del CO2 atmosférico y la mineralización de CaCO3 y su re circulación ecológica. 

Algunas especies de erizos de mar, son ramoneadores importantes en sustratos duros. Como resultado de su alimentación generan surcos y hoyos que permiten el crecimiento de escuelas de peces, que se asocian a éstos para encontrar refugio entre las grietas y sus espinas. Cuando sobrepasan la capacidad de carga del ecosistema, afectan la estructura del fondo. Al disminuir la complejidad estructural de un ambiente heterogéneo (como un arrecife de roca o coral), disminuyen la cantidad de habitáculos disponibles para muchas especies y favorecen el asentamiento de algas, que compiten e impiden e crecimiento de los corales. Esto lleva a una disminución de la riqueza y a un re cambio de especies en la comunidad, en último término. Por lo tanto es importante conocer las especies de equinodermos que viven en nuestros mares y el estado de sus poblaciones. 

Proyecto BioMar, Islas Murciélago. Foto: Smithsonian
 

Resultados preliminares 

Se realizaron cinco expediciones entre junio de 2018 y agosto de 2019. En veinticinco sitios de muestreo, a profundidades de entre los cero y los veinte metros. En dos regiones, la región Peninsular y la región del Archipiélago. 

Antes de ésta investigación, se reportaron quince especies de equinodermos para el ACG (Cortés, 2017). Una estrella, un erizo y trece especies de pepinos de mar. Tres de las cuales no han sido encontrados en nuestros muestreos. En ese momento no se habían confirmado especies de ofiuros para el ACG, pero se sabía de su presencia por observaciones en el campo. Por otra parte, se consideraba que en comparación con el resto de sitios del Pacífico de Costa Rica. El ACG presentaba una riqueza media de especies de equinodermos, con entre dieciséis y treinta (Alvarado et al., 2017). Los números actualizados por especie para cada taxón se presentan en el cuadro 1. 

 Cuadro 1. Número de especies de equinodermos por taxón presentes en el ACGCuadro 1. Número de especies de equinodermos por taxón presentes en el ACG 

El mayor número de especies está representado por los pepinos de mar, seguido de los ofiuros, erizos y estrellas. Para un total de cincuenta y cuatro especies, de las cuales treinta y nueve son nuevos registros para el ACG. Tres de ellas son nuevas para el Pacífico de América Central (sin incluir Panamá). Dos son pepinos, la tercer especie es un ofiuro, que se creía endémico para las Islas Galápagos, y fue descrita en 1937. Se trata de un único ejemplar, perteneciente a un género de especies incubadoras (sus larvas no se desarrollan en la columna de agua), quiere decir que retienen sus embriones hasta que los juveniles están listos para iniciar su vida (como adultos en miniatura). No se sabe nada de la historia natural de esta especie, y se cuenta con un único ejemplar tipo conocido. El cual se encuentra resguardado en el Museo de Zoología Comparada en Harvard (https://mczbase.mcz.harvard.edu/guid/MCZ:IZ:OPH-4834). Por lo que este ejemplar, recolectado en el ACG, representa un espécimen de gran importancia para la ciencia. 

Consideraciones finales 

La riqueza de especies aumentó en un 72%, en comparación con la reportada en la literatura (Cortés, 2017). Ésta riqueza es comparable a la presente en la Isla del Coco (Alvarado et al., 2017) y representa el 35 % de la riqueza total reportada para el Pacífico de Costa Rica. Existen especies reportadas en la literatura que aún no se han encontrado y especies únicas para la región que deben ser reportadas. Además, durante la última expedición se encontró el mayor número de especies raras, al visitar nuevos sitios. Por lo que es importante fortalecer los esfuerzos de investigación en equinodermos mediante el proyecto BioMar-ACG y las colaboraciones interinstitucionales con objetivos en común. Que permitan el fortalecimiento de desarrollo sostenible de las comunidades marino-costeras y la población civil. 

Charla completa:

Descargar presentación: pdfLos equinodermos de las Islas Murciélago y Cuajiniquil.pdf

 Invitación a charlaInvitación a charla

 

Fuente de información:


José Leonardo Chacón Monge

Museo de Zoología, Escuela de Biología 

Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología  Universidad de Costa Rica