La bioalfabetización de la población escolar en el noroeste de Costa Rica: herramienta fundamental para la restauración de ecosistemas y conservación a perpetuidad del Área de Conservación Guanacaste.

El Área de Conservación Guanacaste (ACG) comprende un solo bloque biogeográfico ininterrumpido de área silvestre protegida de 158,000 hectáreas, que se extiende desde el área marina en los alrededores del archipiélago Islas Murciélago en el océano Pacífico, pasando por la meseta de Santa Rosa hasta la cima de los volcanes Orosí, Cacao y Rincón de la Vieja de la Cordillera Volcánica de Guanacaste y continuando hasta las tierras bajas del lado caribe de Costa Rica.

Esta área protegida contiene juntos e integrados cuatro de los cinco ecosistemas principales del trópico: marino/costero, bosque seco, bosque nuboso y bosque lluvioso y representa el único transecto conservado de este tipo en el Nuevo Mundo. Representa territorialmente un 2% de Costa Rica y se estima que contiene aproximadamente 335.000 especies de organismos terrestres, lo que equivale en proporción a un 2.5 % de la biodiversidad mundial. Fig. 1

Ecosistemas presentes en ACG. Elaborado por Geógrafo Waldy Medina. Sistema de información Geográfica ACGEcosistemas presentes en ACG. Elaborado por Geógrafo Waldy Medina. Sistema de información Geográfica ACG

El Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO, otorgó al ACG en 1999, la categoría de Sitio Patrimonio Natural de la Humanidad, por ser un sitio muy importante para el desarrollo de grandes procesos biológicos y ecológicos en ambientes terrestres y marinos, destacando entre ellos: la evolución, sucesión y restauración biológica del bosque tropical seco y la migración de especies a nivel altitudinal y otros procesos biogeográficos y ecológicos interactivos entre y a lo largo de un transecto de ecosistemas.

Es a partir de 1986 y teniendo como base de partida las 10.400 ha. del Parque Nacional Santa Rosa (creado en 1971), que se inicia el proceso de ampliación, consolidación territorial y formación del ACG, con la misión de restaurar y conservar hasta la perpetuidad un ecosistema completo de bosque seco tropical y sus ecosistemas adyacentes de bosques nubosos, lluviosos, y zona marino-costera, y hacerlo por medio de integrar a la sociedad en su biodesarrollo (uso sin destrucción).

La restauración ecológica de un ecosistema completo de bosque seco, fue en sus orígenes el motor que le dio vida al ACG, pasando de las 10.400 hectáreas del parque Santa Rosa (hoy Sector Santa Rosa del ACG), a cerca de 74.000 hectáreas de viejas fincas ganaderas que fueron adquiridas con el fin de protegerlas y restaurarlas. Más de 20 años después de haber arrancado el proceso de protección de incendios y de mitigar los impactos humanos, miles de hectáreas de viejos potreros están dando paso a nuevas áreas de bosque y se han sentado las bases ecológicas para una restauración del ecosistema y su conservación a perpetuidad, como parte de la unidad biológica protegida de ecosistemas que conforma el ACG. Fig. 2 y 3

 Figura 2: Entrada principal del Sector Santa Rosa, 1988. Parches color café representan el pasto jaragua Figura 2: Entrada principal del Sector Santa Rosa, 1988. Parches color café representan el pasto jaragua
Figura 3: Entrada principal del Sector Santa Rosa, 2006. Nótese la acelerada regeneración de los pastizales, llevados a cabo por diferentes agentes dispersores. Foto ACG.Figura 3: Entrada principal del Sector Santa Rosa, 2006. Nótese la acelerada regeneración de los pastizales, llevados a cabo por diferentes agentes dispersores. Foto ACG.

La restauración es promovida no sólo en bosque seco, sino que, actualmente, en las propiedades adquiridas para consolidación del ecosistema húmedo se realizan también esfuerzos para favorecer y acelerar la regeneración del bosque lluvioso.

Experiencias y procesos pioneros desarrollados como parte del manejo activo del ACG, tales como el control de incendios, la investigación científica, la restauración y silvicultura del bosque, la integración de la sociedad local, valoración de servicios ambientales, entre otras, han sido fundamentales para alcanzar las metas de restauración y conservación propuestas, sobresaliendo entre todas ellas la meta de la BIOALFABETIZACIÓN continua de toda la población escolar de las diferentes comunidades ubicadas en la periferia del ACG.

Desde sus inicios el ACG ha reconocido que junto a los esfuerzos para la consolidación, restauración y conservación de los ecosistemas se deben desarrollar estrategias para implementar lo que hemos llamado la “restauración biocultural” de la sociedad, especialmente de las nuevas generaciones, quienes de una o otra forma tomarán y tendrán ingerencia en la decisiones que determinen el futuro del ACG y del entorno ambiental de sus comunidades y el país.

Para llevar adelante esta tarea de “re-encuentro y aprendizaje” con la naturaleza, el ambiente, las especies y su historia natural, las relaciones ecológicas, los procesos de restauración de los ecosistemas y la biológica básica, el ACG estableció el Programa de Educación Biológica.

 

Programa de Educación Biológica:
31 años bioalfabetizando a sus mejores aliados Los niños y niñas vecinos del ACG

El Programa de Educación Biológica (PEB) inicia sus primeros pasos en 1986, gracias a un aporte económico solicitado a la Fundación Noyes (Estados Unidos), con el cuál se logró traer por primera vez al bosque seco, a los niños y niñas de la escuela de Colonia Bolaños, comunidad vecina al Sector Santa Rosa del ACG..

Es a partir de 1987 cuando el programa arranca oficialmente trabajando con seis centros educativos de comunidades cercanas al ACG, e involucrando en la bioalfabetización a escolares de IV-V y VI grado, con edades que van desde los 9 a 12 años, junto a sus maestros. Para 1988 ya se cuenta con un marco legal el cual es respaldado mediante un convenio firmado entre el Ministerio de Educación y el Área de Conservación Guanacaste, lo que nos permite contar con el respaldo institucional para “seguir sacando” los niños de sus aulas y llevarlos a los diferentes hábitats y ecosistemas del ACG, que se convierten en sus nuevas aulas para el proceso de alfabetización biológica.

Entre los años 1994-1995 gracias a un aporte económico obtenido mediante una propuesta presentada al Gobierno de Dinamarca, se logra ampliar la cobertura del programa incluyendo más escuelas y comunidades. Actualmente gracias a una combinación de fondos provenientes de nuevos donantes (Ecodesarrollo Papagayo, Fundación Agroecológica Hylton, Fundación Inocent), más fondos del ACG y gobierno; el programa logra involucrar y atender sistemáticamente 2540 estudiantes provenientes de 52 centros educativos de formación primaria (45) y centros de educación secundaria (7), de un total de 46 comunidades. Lo anterior representa que la totalidad de la población escolar que rodea el ACG está inmersa en este proceso de restauración biocultural, que va paralelo a la conservación y restauración de los ecosistemas. Figura 4.

Figura 4: Elaborado por Waldy Medina Sistemas de Información Geográfica, ACG. Centros Educativos involucrados en el Programa de Educación Biológica del ACG.Figura 4: Elaborado por Waldy Medina Sistemas de Información Geográfica, ACG. Centros Educativos involucrados en el Programa de Educación Biológica del ACG.

¿Qué es la Educación Biológica?

Para nosotros el proceso que llamamos Educación Biológica consiste en enseñar biología y ecología en el campo, buscando que los niños y niñas desarrollen una mayor sensibilidad y obtengan mejores criterios para la toma de decisiones de tipo ambiental, a través del aprendizaje vivencial; utilizando las especies, bosques, ríos, pozos de marea, manglares y todos los hábitats del ACG, como aulas laboratorio, en donde el niño vea, sienta, aprenda y experimente y toque el recurso vivo, se identifique y comprenda por experiencia propia cómo es la dinámica de un ecosistema y del entorno natural en el que está inmersa su comunidad.

A través de un calendario de giras programadas cada semestre durante el ciclo escolar los niños, jóvenes, maestros y padres de familia tienen la oportunidad de visitar los diferentes ecosistemas presentes en el ACG y ser guiados sistemáticamente en este proceso de aprendizaje. Un niño que participa en el programa tendrá la oportunidad de realizar 4 giras educativas anuales, con un promedio de 16 giras de estudio en cuatros años de estar involucrado en el programa.

El programa cuenta con ocho bioeducadores, tres choferes, tres microbuses, cuatro Toyotas safari y cuatro centros operativos: bosque seco, zona marina, bosque húmedo (2 sectores); además de materiales educativos (guías, fichas, juegos, experimentos) preparados en base a nuestra realidad y entorno biológico. Los niños son traídos al ACG en los vehículos del programa, luego se integran en diferentes actividades dirigidas por los bioeducadores en los diferentes ecosistemas y según la clase/tema que en su momento les toque estudiar. Figura 5.

 Figura 5: Niños y niñas del PEB listos para iniciar una gira de estudio dentro del bosque, sector Santa Rosa. Foto. Educador R. Ramos. Figura 5: Niños y niñas del PEB listos para iniciar una gira de estudio dentro del bosque, sector Santa Rosa. Foto. Educador R. Ramos.

La restauración de los ecosistemas en el proceso de educación biológica.

Parcelas en bosque seco.

El Programa tiene las giras de estudio ( 7 am – 3 pm) estructuradas sistemáticamente en una serie de actividades que llevan y exponen al niño desde los principios biológicos básicos e historia natural de las especies presentes a procesos más complejos como dispersión, depredación, conectividad, aislamiento y restauración natural, entre otros.

Una de las giras básicas del Programa cuando se está iniciando el estudio del ecosistema de bosque seco y los efectos sufridos por cientos de años de incendios, ganadería , agricultura, cacería y deforestación; consiste en llevar a los niños a estudiar dos parcelas demostrativas establecidas a inicios de los años ochenta, en el Sector Santa Rosa. Estas parcelas fueron establecidas por el Dr. Daniel Janzen para documentar el proceso natural de restauración del bosque cuando se detienen los incendios provocados por el humano en los potreros jaragua (Hyparrhenia rufa), pasto originario del continente africano, introducido para la ganadería en 1940. Este pasto actúa como un combustible natural, facilitando la propagación de los incendios, principal problema en el bosque tropical seco, (Janzen, 1980).

Una de las parcelas demostrativa, “parcela del príncipe” se quema a propósito a mitad de la época seca (febrero/marzo) de cada año y la otra parcela denominada “parcela de regeneración” se protegió del fuego. Como resultado la parcela quemada continúa cubierta del pasto jaragua y unas pocas especies de plantas, mientras la otra parcela se cubrió paulatinamente de especies de plantas llevadas por viento y luego por animales, teniendo en la actualidad un bosque secundario cercano a los 25 años,(Janzen, 1980).

Los niños estudian el proceso de restauración generado una vez que se paran los incendios y se establecen las bases para la recolonización de las plantas y animales a través de sus diferentes estrategias de dispersión y como a su vez la sombra producida (y la falta de fuego) va eliminando la especie exótica o sea al jaragua (Hyparrhenia rufa).

Para comprender in situ la diferencia entre ambas parcelas, una de las actividades consiste en que los niños a través de la observación completan un cuadro que contiene las siguientes preguntas: plantas presentes en la parcela, describir cómo son los árboles, ¿hay frutos en la parcela?, animales o evidencia de ellos, otros organismos encontrados, se trata de un cuadro comparativo entre la parcela que se quema y la que se protege del fuego. Figura 6 y 7.

Figura 6: Equipos de niñas y niños haciendo un inventario de especies presentes. Parcela de     Regeneración, sector Santa Rosa.. Foto Rolando RamosFigura 6: Equipos de niñas y niños haciendo un inventario de especies presentes. Parcela de Regeneración, sector Santa Rosa.. Foto Rolando Ramos
Figura 7: Niños haciendo un análisis sobre el estado de la parcela y observando el daño que ocasiona el jaraguaFigura 7: Niños haciendo un análisis sobre el estado de la parcela y observando el daño que ocasiona el jaragua

Posteriormente los estudiantes estudian otros áreas de bosque seco en mayor estado de restauración para aprender como va cambiando la estructura del bosque hasta su estado más original posible.

De esta forma y con ejemplos prácticos los estudiantes aprenden como se está dando y favoreciendo la sucesión natural en el ecosistema seco, el daño que ocasionan los incendios y el tiempo que dura el ecosistema en recuperarse. Figura 8.

Figura 8: Niños midiendo el diámetro de un árbol en un parche de bosque maduro, Sector Santa Rosa.. Foto R. Elizondo.Figura 8: Niños midiendo el diámetro de un árbol en un parche de bosque maduro, Sector Santa Rosa.. Foto R. Elizondo.

Otras acciones de educación con enfoque en restauración

En el Sector Horizontes del ACG, sede de la Estación Experimental Forestal Horizontes y del Programa de Restauración y Silvicultura del ACG, se han llevado a cabo desde 1989 investigaciones y ensayos con especies maderables nativas de bosque seco (Molina, 1994). A este lugar son llevados también los niños para realizar estudios y comparaciones entre los procesos de plantaciones artificiales y el proceso de restauración natural del bosque seco.

A través de las diferentes actividades también el niño identifica las acciones humanas que alteran el equilibrio natural y propone acciones positivas del ser humano que favorecen el equilibrio ecológico.

Los esfuerzos que el ACG realiza para su consolidación territorial en el ecosistema de bosque lluvioso y mitigación de los efectos del cambio climático son aprovechados por el Programa para realizar actividades con los estudiantes. Se estudia la eliminación pasto estrella africana o Star Grass (Cynodon niemfluensis) y restauración del bosque lluvioso, por medio de la generación de sombra con la siembra de Gmelina arborea para eliminar el pasto y generación de percha para atraer aves y pequeños mamíferos que son dispersores de las especies de plantas de los bosques cercanos.(Morales,Carmona y Pérez, 1997) Figura 9 y 10.

Figura 9: Plantación de Gmelina  arborea  en 1999, Corredor Biológico Rincón Cacao. Foto ACG.Figura 9: Plantación de Gmelina arborea en 1999, Corredor Biológico Rincón Cacao. Foto ACG.
Figura 10: Plantación de Gmelina arborea  en 2008, Corredor Biológico Rincón Cacao. Foto ACGFigura 10: Plantación de Gmelina arborea en 2008, Corredor Biológico Rincón Cacao. Foto ACG

Los ecosistemas de manglar, zona intermareal y hábitats costeros del ACG, son también estudiados por los niños y aprenden por igual de sus especies, relaciones ecológicas, impactos sufridos y su restauración natural cuando estos son dejados en paz por la sociedad.

En la historia del ACG la educación biológica ha sido fundamental para que los escolares a través de prácticas de observación y de investigación de campo, se den cuenta de los procesos naturales y antropológicos que ayudan a recuperar los ecosistemas, que en su momento fueron alterados por sus antepasados, y que hoy en día se están tratando de restaurar. Figura 11.

Figura 11: Investigadora Científica, especialista en murciélagos, interactuando con niña en un Taller de Biodiversidad, Sector Santa Rosa. Foto Pablo Vazquez.Figura 11: Investigadora Científica, especialista en murciélagos, interactuando con niña en un Taller de Biodiversidad, Sector Santa Rosa. Foto Pablo Vazquez.

La educación biológica o bioalfabetización seguirá siendo una herramienta fundamental utilizada por el ACG para complementar de manera directa los esfuerzos de consolidación y restauración ecológica que se realizan en este Sitio Patrimonio Natural de la Humanidad y para la restauración biocultural de la presente generación de costarricenses vecinos al ACG.

 

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Artículo Bioalfabetizando a la población escolar en el noroeste de Costa Rica_Español.pdf

pdfDeveloping the Bioliteracy of School Children for 24 Years_2010.pdf

 

Fuente de información:

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Janzen, D. H. 2002. Tropical dry forest: Area de Conservación Guanacaste, northwestern Costa Rica. In Handbook of Ecological Restoration, Volume 2, Restoration in Practice, eds. Perrow, M. R., Davy, A. J., Cambridge University Press, Cambridge, UK, pp. 559-583.

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